La escena me parecía haberla vivido, un “deja vu”, de nuevo me veía subiendo las escaleras, aterrada y excitada, dirigiéndome al fuego, y yo Francachela me iba a quemar en él, lo sabía. La primordial diferencia que veía, radicaba en que anteriormente sólo me estaba enfrentando a una persona, ahora me estaba enfrentando a el hambre y la sed de muchos. Y yo iba a volverme comida de aves de rapiña, sabía que con una sola señal, me despellejarían viva. Y tú querías que me despellejaran.
Continuará……
Segunda parte: http://francachelaguerrera.blogspot.com/2012/09/el-infierno-de-las-pasiones.html
Tercera Parte
QUEMÁNDOME EN SUS LLAMAS

¿Qué pasa pues?, ¿por qué, por qué vacilas?
¿Por qué tal cobardía hay en tu pecho?
¿Por qué no tienes audacia ni arrojo?
(23)
Canto I - Divina Comedia - Dante
Llegamos a la última fila del teatro, cuerpos a medio vestir se refregaban con sumo placer, era una especie de danza erótica que alimentaba aun más mis miedos y mis delirios. Me senté en la segunda banca del centro, en la última fila antes del borde, tú, justo en la que daba al corredor, de inmediato un hombre nos abordó. Con una voz algo chillona y nada seductor, te dijo: Quieres compartir con mi pareja. No vi ni oí tu respuesta, sólo noté que la mujer (atractiva) porque he de negarlo, se pasó sobre mí y en menos de un segundo fue a parar sobre tus piernas, era como un pulpo y sus tentáculos estaban todos sobre ti!!! ¡te quería comer vivo!! Y yo sólo alcancé mirarla. No, no puedo ni debo compararla con un pulpo y sus tentáculos, la asimilo más como Medusa, sus cabellos como serpientes intentando devorarte o ponerte duro con solo mirarte, y, a mí, queriéndome paralizar para poseerte, sentí celos no lo niego, una cosa extraña en mis entrañas, remolinos en mi vagina, no puedo describir la sensación de celo y excitación que me embargó, las punzadas quemaban en mi sexo como nunca antes me había ocurrido. La vi hermosa y complaciente, tan mujer y tan sensual.

Él con el sexo al descubierto, casi se me monta encima, sus dedos hurgaban en mi intimidad, uff! me gustó sentirlos. Vi tus manos buscar sus senos, me dijiste “reina mira estas tetas”, mi cabeza volteó hacia ellas, eran grandes, redondas y rellenas, tomaste mi mano y me las llevaste a sus senos, mientras que tu boca lamía la erección de su pezón, la toqué, si la toqué, la toque con ansia, ¡que buen par de tetas tenía la condenada!, mientras eso pasaba el hombre ya tenía su verga en mi mano, estaba medio erecta, cuando la apreté, sentí como palpitaba y reaccionaba, se acercó a mi oído y me habló de lo buena que estaba, y lo hacía al tiempo que me estaba mirando el culo. Me dijo, ¿quieres sentirla dentro? De inmediato te repetí lo que me decía. Dijiste un NO, hazlo llegar y ahí acaba todo. Pero yo no podía tener atención en él. No podía dejar de mirarte, vi tus manos meterse entre las piernas de ella, sentí un dolor agudo en mi pecho, y una extraña sensación en mi estómago, sabía lo que tus dedos saben hacer y no los quería allí, los quería solo para mí, o eso creí.
Sin pensarlo mandé yo también la mano a su entrepierna, sentí tus dedos entrando en su humedad, su clítoris era grande y puntiagudo, fue tan extraño tocarlo, pero no pude evitar atraparlo con mis dedos, los tomé como quien toma un pequeño animal sólo con dos dedos y comencé a frotarlos, rozaba uno contra otro, como haciendo bolitas de plastilina, con su bulto entre ellos. Gimió, Gimió, y comenzó a moverse sobre tus piernas, sabía que su culo estaba sobándose contra ti, buscando tu dureza, esa que yo había sentido minutos antes. La vi poner su cara hacia atrás buscando tu boca. La retiraste. Entonces yo de inmediato tomé su lugar, busqué tu boca y a mí sí me la diste. Te besaba con sed y hambre, con la misma sed y hambre que había visto mientras caminaba, no quería ver tus besos sobre ella, NO LO QUERÍA!!! De hecho no deseaba que nadie te tocara, pero la idea me volvía loca.
Los dedos del tipo se resbalaban en mi vagina, me gustaba endemoniadamente lo que estaba haciendo, seguía oyendo el gemido de ella por lo que los dos hacíamos en su sexo, tu hablaste, dijiste: ¿Se la mamarás a mi mujer?, ella se detuvo, miró mi sexo y te miró a ti, levantaste mi falda y le ofreciste mis labios totalmente mojados y abultados, mi vagina estaba íntegramente expuesta e invadida por los dedos del que se suponía su pareja, ¡cómo me gustó esa imagen!. La tengo grabada en mi memoria, no recuerdo haber visto mi chata tan henchida de ganas como la vi ese día, era como un volcán, sudaba, sentía el hilillo de mis jugos recorrer la raja. La vi brillante, impetuosa, sentí mi olor embriagando todo y a los demás dejándose atrapar por él. Nunca me había sentido tan orgullosa de mi aroma, aroma de hembra… de mujer.

Cuando menos pensé él comenzó a mover su mano con mayor avidez, sobaba, amasaba, y sin que casi se notara empezó a rozar mi ano. Sentía mi aro contraerse y dilatarse con su contacto, quería que siguiera, que sus dedos me invadieran el culo, me lo abrieran, abrí mis piernas, separe los labios vaginales todo lo que pude, abriéndolos para ellos, un gemido hondo salió de mi boca cuando la lengua de ella tocó mi bulto. Cuando la sorbió…………… Eso fue sublime.
La atmósfera era intoxicadora, necesitaba correrme, los dedos de él invadieron finalmente mi ano, sin preguntarme, simplemente lo invadió a su antojo, mi mano lo masturbaba salvajemente, ya no pude controlarme, mi pelvis se movía buscando la boca, la lengua, los dedos, TODO, no miré que pasaba a mi alrededor, sólo puedo decir que la pantalla del cine se fue desapareciendo, comencé a ver rostros por doquier mirándome, no entendía que pasaba, fue como si todo el lugar se hubiera paralizado y mirara, me sentí tan, cómo decirlo, tan sucia y sensual!! Tan obsena!!
No concibo porqué se detuvieron a ver, si todos estaban en su cuento y lo disfrutaban, pero entendí lo que significa exhibirse para un tercero… que en este caso eran como 13. Hallé el placer que da ser visto y sentir el deseo de OTROS, Me aferré a ti, mi boca buscaba tus besos, comencé a susurrarte cosas sin sentido, solo quería que supieras que me estaba abriendo el culo, que me había vuelto a “transformar” en puta y que lo estaba disfrutando, no sé si lo dije, creo que sí, mi mente te decía a gritos que me estaba volviendo loca, que quería más, si no lo dije, lo imaginé, ella detuvo su lengua y fue a buscarte, hubiera pagado por que siguiese ahí, sentí el viento frío pasar por mi sexo. Fue refrescante, mi vagina “chupaba”, no eran movimientos voluntarios o controlados, era ella, que se hacía sentir como si tuviera vida propia, quería más, mucho más, QUERIA CORRERME, NECESITABA LLEGAR!!!
No sé cómo, ni cuándo ni por qué, ya no tenía cubierto mi cuerpo, mis senos ya estaban al aire y toda mi ropa estaba enrollada para arriba, me encontraba abierta de par en par recostada o mejor debo decir, hundida sobre el sillín y untada de mi, hasta más no poder, me sentía puerca y expuesta. Por todos lados divisaba, caras, rostros, miradas y manos, muchas manos manoseándome, ya no era sólo la pareja la que me tocaba, miles de manos se pasaban por mis piernas, caderas, estómago, sexo, no sé de donde salieron tantas manos, todo se tornó como en niebla. Estaba casi en el delirio, totalmente consumida por lo que me estaban haciendo. Sentí que otro dedo se deslizaba dentro de mí, dos personas chupaban, amasaban, lamían. No lo pude resistir más, mi vagina comenzó a contraerse ya sin ningún control, LLEGUÉ, ¡ESTALLÉ!!, intentaba ahogar mis gemidos, ¡!hubiera podido gritar de gozo!! TU MANO NUNCA ME SOLTÓ. NUNCA ME DEJASTE SOLA!!. En ese justo momento sentí como se llenaba de leche el condón del que masturbaba con desdén. No me había dado cuenta que no había parado de pajearlo, ni él a mí. En ningún momento se cansó de tocarme, parecía una garrapata, aferrado a todo lo que podía coger mío. Se le abona eso al tipo ése.

Una mujer que estaba en los asientos de enfrente se dejó notar entre los demás, la que estaba sentada en tus piernas la estaban penetrando, desde atrás, La clavaban con ahínco y firmeza. Tú, aunque de vez en cuando le manoseabas el coño y los senos, sólo estabas pendiente de mí, y eso me endiabló peor, sentí la lujuria en ti y el orgullo de que la mujer que escogiste fuera objeto de deseo, tiendo a creer que disfrutaste más esa escena que el que la otra vieja te la hubiera mamado como tanto te gusta. La del frente tomó fuerzas de no sé donde, se montó sobre todo los asientos y fue a parar sobre mí, se me abalanzó, literalmente, estaba aun vestida, había fuego puro en ella, respiraba con dificultad, nos miramos fijamente, no era bella pero ese fuego me gustó, comenzó a frotar su cuerpo contra el mío de una manera que ufff! Dios… me volvía loca.
Vi como se untaba de mis jugos y se refregaba en ellos. Su boca entre abierta se acercaba a mi cara, deseosa, sentía su aliento entrecortado buscarme, mira que eso me encantó. ¡!!Esa niña era candela pura!!!!! Cuando sentía ansia de besar volteaba la cara y tu, liberador, estabas ahí, tu boca me quemaba. Ella, sacó sus senos con vehemencia, con un ardor que no había visto jamás, tomó los de ella y los míos y comenzó a pellizcarlos, morderlos, sobarlos suavemente, mientras se movía como gata sobre mí. Mi mano buscó su rostro y comenzó a dibujarlo, quería tocarla. Era sin ser bella, mucho más femenina que la anterior, confieso que me gustó más su contacto. Que mi piel la sintió y a su deseo. Como pudo y con mucha rapidez se quitó el pantalón y me ofreció su sexo, lamí mis dedos y jugueteé con gusto con él. Era tan distinto al otro, su olor era penetrante, era el olor de una hembra caliente y expectante. Su vagina se abrió para mí y no pudo detenerse. Como malabarista de circo se trepó de no sé dónde y puso su sexo abultado justo sobre el mío. Su clítoris era inmenso y duro, puta vida si me gustó. Nuestros cuerpos comenzaron una danza erótica sublime. Las personas nos rodearon aún más, dos mujeres calientes y ardientes frotándose con verdadero placer, debe ser llamativo de ver. Mi cadera la buscaba y ella a mí, nuestro frote fue embriagador, glorioso!.
Frenó y te dijo algo al oído, poco después supe que te pidió que me quitaras la mano del tipo del culo (que aun seguía metiendo sus dedos sin parar). Ella se encargó de retirar cada mano, una por una… me quería solo para ella!!! Y lo logró. Cuando vio que tu liberaste mi culo de los dedos del invasor, comenzó a darme una de las mamadas con más placer que me han dado, no duró mucho, Como pudo volvió a acomodarse sobre mi vulva, confieso que fue una labor dispendiosa pero no menos excitante. Nunca había sentido tanto frenesí, yo me pegaba más y más para sentir como me masturbaba con su sexo, que mierda tan rica esa!! Sí!, lo digo sucio y con palabras mórbidas, no hay otra forma de expresar lo que sentí. Su sexo QUEMABA, y me estaba generando oleadas de placer infinitas, algún día había soñado con ese frote, me despertaba justo antes de sentir el orgasmo. Nunca pasó por mi mente el hecho de que la realidad pudiera superar la fantasía como ocurrió. Fue mucho mejor de lo que imaginé. Yo jadeaba con fuerza, los corrientazos que sentían borraron toda racionalidad…. Los sentía subir por mi culo, hasta mi cerebro, me pegue a ella cuando juzgué que iba a explotar, pedí que no se detuviera no hubiera soportado parar en ese momento, no lo hizo!! Me llevo a sentir uno de los orgasmos más fuertes que puedo recordar…. Cuando vio que deje de jadear, se bajo orgullosa, repetía a todos con orgullo y como si no lo pudiera creer!! “descansó, lo logró….descansó” Algunos como si celebraban, tomaban aguardiente y nos lo ofrecieron, ninguno de los dos tomó.
Su pareja o al menos el hombre que iba con ella nos miraba ensimismado, casi hechizado, se acerco a mi oído y dijo “qué hace mujer como tu acá, tu no perteneces a este mundo” “te he venido observando desde antes de entrar al cine, nunca imaginé que entraras acá. Eres un sueño, mira como están todos tras de ti, No eres de acá, no lo eres”, (no podía creer lo que me decía) y muy tímidamente alargó su mano y me tocó, estaba como encantado, temblaba, tu le dijiste, mámasela!, y él muy ceremonialmente diría yo, bajó hasta mi vagina totalmente sucia y abierta. Comenzó a pasar su lengua como limpiándola, suavecito, suavecito, era delicioso sentir su roce. NO sé cuánto tiempo pasó no lo sé, simplemente puedo decir que el orgasmo que me generó fue casi salvaje de lo mismo suave. Un orgasmo de esos que te hacen ahogar e inflamar el vientre. De esos que tu cuerpo tiembla sin control y que solo sientes calma y sosiego cuando termina.
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| Fotografía :Luis Royo |
Apenas estaba recuperándome de éste cuando el tipo del dedo en el culo, volvió a actuar, ya no se tomó su tiempo como antes, era como si dijese, yo no me quedo atrás, y mientras su mujer se la mamaba y volvía a estar listo para una nueva faena se metió con furia y descontrol entre mis piernas, ese hombre sabía lo que es clavar en alguien su cara. Qué cosas si no me soltó. ¡Me estaba comiendo viva, ni idea como hacía para respirar!! Porque clavó enterita su cara contra mi sexo y Dios sabe que no es nada pequeño. Casi me mata cuando metió sus dedos en mi culo. Este hombre me estaba culeando con su mano, sí culeando, ni más ni menos, sabía que no duraría mucho porque lo estaba haciendo con tanto o más fuego que la mujer anterior.
La película acabó, prendieron todas las luces y todo el mundo comenzó a repetir como en eco..- Se acabó la película, prendieron las luces, párenlo, párenlo, la película terminó - pero él no se detenía, y confieso que yo tampoco quería que lo hiciera. Sólo fue sentir otro dedo más en mi culo y … ahí se me fueron las luces, grite… si grité contra tu hombro grité. Se oyó un eco extraño cuando la gente vió salir sus dedos de mi ano, como una especie de exclamación…. Un..hummmmm …que me quedará grabado en el cerebro toda la vida.
NO podía pararme, la chica me abordó y dijo…¿no me darás tu teléfono?, ahí me hizo como aterrizar, miré para todos lados y vi mucha gente, sonriente, algunos me decían “que tal …¿te la gozaste no?” yo no pude mirar a nadie a la cara, solo me paré temblando de pies a cabeza, mis piernas no me podían sostener bien, tuve que esperar unos minutos y como pude acomodé mi ropa, cuando las piernas me respondieron, pude dar un paso. Miré que no estuviera sucia y me adelanté, le contesté a ella, él tiene mi teléfono pídeselo a él, tú te quedaste con ella, no tengo ni la menor idea si le diste tu número.
No podía caminar, no podía, temblaba mucho, como pude me dirigí a la puerta, tu llegaste a mí y me abrazaste. Me miraste casi con cariño y me dijiste, vámonos reina - ¿A donde vamos? pregunté….. dijiste…..directo a los cerros….
Continuará……
Autor: Francachela
Las imágenes pertentecen a Boris Vallejo. Serpieri y a Luis Royo

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