Hola…de nuevo acá como Francachela, tomando unos minutos para mí y dándome tiempo para comenzar a escribir.
Es curioso, siendo Francachela puedo convertirme en cualquier persona que desee. Puedo jugar a ser la prostituta de turno, la mujer seducida por sus deseos, la racional y pensante, la loca y sucia…. O, simplemente, puedo jugar a ser “yo”. Un día puedo “dejar salir” la niña inocente que alguna vez fui y la cual me ayudó a descubrir mi animalidad y ese mundo sexual del que pocos hablan abiertamente, pero que transforma, envuelve, atrae, llama…..Otro, puedo ser la mujer ya vivida, seductora, atrevida que puede dejarse llevar de un joven viril y lleno de poder y potencia, o, por un hombre maduro, experimentado y lleno de calma y sosiego.
Puedo ser lo que yo quiera y de la forma en que mejor me parezca. Puedo manejarlo de una manera picaresca y atrevida, o mórbida y mordaz, depende de mí y de lo que quiera sentir, no importa cual escoja… no importa.
Hoy, quiero sacar de mí la mujer de caza, pero no cazadora, no, hoy es “la presa del cazador, esa que se esconde a medias para ser olida... Encontrada…. Explorada…… esa que sin ser libre, pues tiene dueño (y vaya si lo tiene), sigue estando ahí para recordarme que soy hembra, infiel por naturaleza, como todo ser humano lo es, aunque condicionada desde niña, a la fidelidad. Esa que no se cuenta, pero que está dentro….al asecho. Esa que nunca se acepta que existe pero que está ahí… esperando…esperando…Esa que por más que intente reprimirla, sale cuando menos se espera y cambia el equilibrio de las cosas. Esa, que todos llevamos dentro y que secretamente ha salido alguna vez en la vida, esa, la infiel, la que tú pides que describa
……………Sumida en mis pensamientos y totalmente desprevenida espero el cambio de entrenamiento dirigido, esta vez es será clase grupal de estiramiento – “Stretching”, me siento adolorida y exhausta, mi cuerpo pide a gritos relajación y extender los músculos. Ya había tenido una clase dirigida anterior, para mejorar el tono muscular, fue pesada y exigente… entro caminando lento, cansada, sin ánimo, a tomar los materiales requeridos. Tomo la colchoneta y busco el rincón más apartado y menos expuesto al público para tener tranquilidad, no me gusta, como tantas otras, colocarme en primera fila para llamar la atención y ser vistas, prefiero la discreción y la paz. Me quito mis zapatillas deportivas y me recuesto sobre la colchoneta, boca arriba, a esperar al entrenador.
Cierro los ojos, y me dejo llevar, caigo prontamente en una especie de estupor agradable que me atrapa, salgo de mi letargo cuando oigo voces, abro mis ojos y con sorpresa veo que el instructor de siempre no es quien ingresa, sino él….quien entra caminando pausado, lento, viril.
Siempre lo he mirado de lejos, lo confieso. Es un hombre en el que su cuerpo joven muestra sin sobrades y sencillez, su actividad física, aunque es normal y se podría decir que es como la mayoría de hombres de mi país, pero, él tiene un efecto hormonal en mí… que no sé explicar. El tipo, ni me mira.
Muchas mujeres jóvenes, culi respingadas y voluptuosas lo persiguen y rodean buscando su atención y deseo, imagino que no soy la única que sus hormonas la traicionan, pero sí soy una de las menos llamativas, y a quien sus treinta y tantos ya se notan.
Entra, se presenta como siempre, prende su micrófono y enciende la música relajante y comienza su instrucción. Todo tipo de mujeres hay en la sala, .un concierto de Licras, sudor y sensualidad se siente en el ambiente. Los senos se ven altivos en más de una, y sus sexos se dibujan altaneramente bajo la tela deportiva. Curiosamente, sólo él es del sexo opuesto… yo desde mi esquina lo sigo con la mirada, con mucha atención. Él pasa la suya sobre mí, sin detenerse y mucho menos prestarme atención, yo simplemente, sigo instrucciones.
Noto con cierto orgullo que mi elasticidad y flexibilidad ha mejorado con los años en lugar de perderse…. Y veo como él lo nota y se acerca a mí continuamente.
No sé por qué su cercanía me descontrola. Mi mente comienza a jugarme malas pasadas y mis imaginarios mentales hacen que mis deseos vengan a mí abrupta y absurdamente. Intento evitar todo tipo de pensamientos lascivos pero no logro mi cometido. Mi sexo me comienza a traicionar y mi humedad se hace evidente o, al menos, eso creo.
Trato de cerrar mis ojos y no mirar… Solo su voz se escucha y retumba en mi cerebro químicamente. Siento sus pasos… acercarse… Abro los ojos y está ahí… mi mirada lo dibuja desde abajo y se encuentra con la de él… y se mantiene…creo sentir correspondencia en ella. Mis manos tiemblan y mi sexo sigue jodiéndome la vida.
Siento incomodidad con las posiciones que nos toca adquirir, me da la leve impresión que algo exhibicionistas y mórbidas, debe ser mi deseo que me traiciona y mis apreciaciones puede estar condicionadas por él…. y trato de tomarlas más normal. Intento mantener mi mente en blanco y seguir solo instrucciones, pero no paro de pensar que mi humedad se va a comenzar a notar entre mis piernas. Miro mi sexo disimuladamente y veo que mi clítoris se dibuja, o por lo menos yo lo veo así, “ el pecado es cobarde” y eso me intimida, afortunadamente la humedad no ha pasado más allá del panti y no se ha hecho evidente aun en la tela externa.
Mis movimientos se están volviendo cada vez más felinos, a medida que mi cuerpo entra en calor siento el cambio, encuentro su mirada más continuamente… él pasa puesto a puesto corrigiendo posturas y controlando… nos hace cerrar los ojos y hacer una posición muy difícil y con la cual todo el sexo queda expuesto… no me ayuda en lo absoluto a calmar, al contrario…. Abro mis ojos antes de tiempo y lo atrapo mirando mi cuerpo con cierta atención…eso genera un cosquilleo delicioso en mí...nos quedamos mirando fijamente… ninguno de los dos cambia la mirada, ni cede ante el poder del otro… Podría decir que fue eterno ese cruce de miradas…eterno y electrizante…
Noto que se pone nervioso, cierro de nuevo los ojos y siento su voz más cerca…no soy capaz de abrirlos de nuevo ….sólo agudizo más mi oído para tener idea de dónde se encuentra… cuando vuelve a hablar lo escucho a mi lado y siento como toma mis piernas y comienza a hacer una especie de presión para ayudarme a hacer más extensivos mis movimientos, me abre a su antojo…
Con sus manos en mis piernas se agacha y me abre mucho más aun… sique dando instrucciones
--”Abre más”….sólo me dice…
--“Respira, tu puedes más”
Me veo ahí totalmente expuesta con mi sexo ofrecido, abultado y húmedo… pues ya esa humedad que tanto temí, es totalmente evidente, sin dejar nada a la imaginación ante sus ojos…
Él, con cierto descaro, porque no decirlo, me mira el sexo, apaga su micrófono y dice:
- “¿Crees que soy de piedra?” y baja su mirada a su entre pierna… yo la sigo…y lo veo…¡Uff Dios!… su sexo se dibuja deliciosamente sobre su sudadera… lo detallo lo más que puedo y noto como lo hace palpitar, para mi…
No puedo pensar, ni quitar mi mirada de su pantalón. Miro instintivamente a uno y otro lugar pero todas están concentradas en sus ejercicios con los ojos cerrados… la música es relajante.. él también mira alrededor y sin ningún tipo de timidez comienza a mover sus manos hacia donde mi humedad me delata…. Con una lentitud que me vuelve loca… casi casi toca mi vulva… La siento palpitar ya sin control, yo me muevo instintivamente buscando sus dedos….
-- “No te detengas” pienso…”no te detengas”……. Sus dedos están tan cerca de mi sexo, tan cerca… ……………………………..
Sigue proveyendo instrucciones como si nada estuviera pasando, la posición en la que yo me encuentro permite continuar con su movimiento sin ser evidentes. Su cuerpo tapa lo que ocurre… apaga de nuevo el micrófono y me dice:…
--“Te mojaste”… yo no le contesto inmediatamente. No siento vergüenza con sus palabras no señor…siento arrechera…. ¡arrechera pura! Siento tal grado de deseo, que con mi cabeza le afirmó en un movimiento lento y mis labios lo siguen diciendo: “SI”
Fue ahí cuando su dedo comenzó a rozar…. ¡!!Puta si me gusto!!!! Fue un roce liviano… pero firme… un roce embriagador y explosivo, comenzó un movimiento casi invisible, tan suave y lento que desesperaba, cerré mis ojos y abrí más mi sexo…. Se lo di y ofrecí….para que hiciera con él lo que le viniera en gana, cedí ante su poder de macho….. lo sentí ahí…. Aun sabiéndome tuya….
Me masturbó con descaro, corta y llanamente. Ya sin apagar micrófono dijo…. “¿sigo?” .. yo con mi cabeza le dije….”sí” …pero el muy ……paró tan abrupto como comenzó… paró sin piedad, el muy desgraciado, paró sin dejarme disfrutarlo más. Miré con ansiedad a un lado y otro….. él se retiró y dando la espalda a la demás, se alejó… Dio una vuelta mientras seguía con su ritual y su voz se había tornado un poco ronca y susurrante, como si nada, al cabo de un momento, dio media vuelta y volvió a mí, su mirada era mórbida y lujuriosa…. No se la mía.
Comenzó un juego cruel de roces y toques.. un juego que me tenía caliente y enferma… un juego que hizo que mi vagina devorara literalmente mi panti y que la licra se metiera entre mi raja sin poderlo evitar…un juego que llevó a que mis labios vaginales se inflamaran y mi sexo se dibujara mucho más de lo normal… un juego que me exponía cínicamente ante él y las demás.
Cada que retiraba su mano, mi sexo se exponía más… se contraría y dilataba y él manipulaba… era un maldito perverso. Yo era su presa.... cuando se alejaba lo veía llevar sus dedos a su nariz y oler profundamente….con una mirada cínica y penetrante.
Su erección era evidente…. Se movía casi siempre de espaldas a las demás… sabía lo que hacía…yo no podía creerlo. Cuántas veces no he visto mujeres como abejas en el panal tratando de robarle su miel.. y él serio e inmutable las rechazaba con astucia y determinación.
Y ahora estaba ahí con su mano en mi entrepierna… refregando, explorando abriendo….…llevándome al borde del orgasmo….con descaro y frescura.
Ya sin control y consciencia y casi al final nos hizo colocar abiertas de piernas, la pierna izquierda hacia el frente y la derecha hacia atrás… se acercó de nuevo a mí…. y supuestamente acomodando mi cadera para no “perder la línea” me hizo llegar…. Sentí su mano… la que se tapaba con mis caderas, bajar mi licra y panti y adentrar en mi intimidad… fue un movimiento rápido y ágil… su invasión liberadora ….. sí… como lo digo.. me hizo llegar… esos putos dedos los movía como máquina, no tuvo que esforzarse mucho la verdad, me mantuvo una hora…una maldita hora masturbando, que yo, la verdad, no pude más.
Mi vagina devoró sus dedos….casi me hace llorar… ……. No sé cómo ahogué mi grito…no lo sé.. .sólo sentí el viento frio invadir mi sexo .cuando su mano se retiró y que las contracciones del orgasmo, me hacían desvanecer. De nuevo como si nada pasara, dio dos o tres vueltas por el lugar, siempre dando la espalda a las demás, y cuando fue hora se dirigió a la tarima, apagó la música y con la misma voz pausada y tranquila del comienzo, acabó la clase… se sentó , sobre la tarima de instructor, tomó su morral, lo puso sobre sus piernas y me miró con un fuego en sus ojos, que nunca olvidaré
Yo temblando aún…como pude, me puse las zapatillas…tapé también mi vulva, pues la humedad de la corrida bajaba por mi entre pierna, traté de salir sin hacer ningún tipo de comentario y lo más rápidamente posible…y ya, no lo podía mirar.
Autor: Francachela


